martes, 18 de marzo de 2014

Seríamos muchos más felices, y no sólo unos pocos


Escuché una vez una historia, no recuerdo cuando en este momento, ni quien lo contaba, por lo que no puedo deciros la fuente, pero que me hizo reflexionar y mucho, una historia que no quería dejar de contaros en este blog.

Una vez un maestro le preguntó a su alumno más aventajado si sabía que diferencia había entre los cangrejos ingleses y los cangrejos españoles que se encontraban frente a él en dos botes de cristal que le mostraba al joven.

A lo que el alumno tras unos minutos meditando tan extraña pregunta y mirando a ambos botes, respondió finalmente:

-Tienen igual tamaño, igual color y forma, no encuentro la diferencia.

A lo que él maestro le indicó:

-Abre el primer bote y observa el comportamiento de los cangrejos ingleses.
Entonces el alumno observó, como los cangrejos empezaban a trepar uno a uno y subiendo uno con ayuda de los anteriores al final, alcanzaban la meta y lograban salir, y así uno tras otro.

-¿Has visto? - le dijo el maestro,

-Ahora abre el otro bote, este es el que contiene los cangrejos españoles, y observa que hacen.

El alumno observó y en principio todo parecía ser igual, unos empezaron a "trepar", unos encima de los otros y alguno conseguía llegar al borde del bote con éxito, con diferencia a los cangrejos ingleses, cuando esto sucedía, los demás se agarraban fuertemente a él, tirando hacia abajo, por lo que al final, volvía a caer dentro del bote, y de este modo no conseguían salir.

Con lo que os dejo una reflexión:

Hay mucha gente que está dispuesta a arrimar el hombro para ayudar a salir al compañero de un agujero con su ayuda y se alegra de que consiga el objetivo, su meta, pero también hay muchos otros, que se regocijan en el dolor ajeno, y otros que envidian los éxitos de los demás o intentan conseguirlo equivocadamente, sin miramientos ni escrúpulo alguno. 

Es una pena ver como se está sufriendo en este país con los recortes ,los económicos y los sociales, lo uno lleva a lo otro, inevitablemente y conseguidos por derecho propio a la dignidad, con la lucha y el esfuerzo, de ellos y ellas, de nuestros padres, nuestros abuelos durante muchos años. 

Quizás si tomáramos según que ejemplos, nos iría a todos mucho mejor, y estoy segura que también seríamos muchos más, felices y no sólo unos pocos.

Os invito a leer al post de hoy del periodista Juan Ramón Lucas en su blog 

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